Habaneras De Cadiz Partitura

Jamás vieron tanto Campo del Sur «como en el Malecón» y allí se encontraban con una Andalucía no real, pero sí soñada. «La Cabaña recordaba a la Torre Tavira» y las caderas de las mulatas del Tropicana «tenían un algo de pecadoras grupas de las periquitas del Pay Pay». Destinado a la memoria de la canción de españa, Carlos Cano, para que prosiga vivo en nuestros corazones. NombreCorreo electrónicoWeb Almacena mi nombre, mail y web en este navegador para la próxima vez que comente.

Si tenéis interés en alguna o algunas, podéis pedírmela y con mucho gusto os las mandaré junto a su fichero sonoro, porque para los que tocamos de oído y no entendemos música, nos es muy preciso poderlas oír. Burgos le había leído la letra por teléfono. Mataban a Indira Gandhi, se recrudecía el enfrentamiento de Astilleros y los dos autores decidieron pasar un fin de semana en el Coto de Doñana, en Matalascañas, a «rematar y crear». La burocracia que ha manejado esta actividad durante tanto tiempo y en dependencia de los desenlaces, se harán los cambios precisos y se generalizará al resto del país. DiccionarioBusca expresiones y conjuntos de palabras en diccionarios bilingües completos y de gran calidad, y usa el buscador de traducciones con millones de ejemplos de Internet.

Título: Habanera-tango

De la extendida lista, ámbas versiones preferidas de Burgos fueron las de María Dolores Pradera y la que hizo el año de La Torcida el coro de Julio Pardo, que acompañó en multitud de ocasiones tanto a Cano como a María Dolores Pradera. Conque escribieron la habanera, primero la letra y después la música, pero «había que meterse en Cádiz». Burgos se había metido musicalmente una noche que vio por televisión el certamen de habaneras de Torrevieja. «Aquello sonaba a coro, mucho más sin gracia». En Cádiz se habla un andaluz con gracia que suena a castellano apolvoronado y tartaja. Un decir que es una «jartá» difícil de «penetrá» y «descifrá» para quienes no nos encontramos familiarizados a llevar a cabo de consonantes y vocales una vianda mucho más.

Desde ese momento lo canta ahora un coro en la plaza. Carlos iba construyendo verso a verso la música «frente la misma mar de Cádiz». Una hora después, la habanera se encontraba compuesta. «Jamás un coro tuvo menos voces, pero más enamoradas que aquellas 2». Desde que estuve, pequeña, en La Habana no se me puede olvidar tanto Cádiz ante mi ventana, Tacita lejana, aquella mañana pude contemplar… Las olas de la Caleta, que es plata quieta, rompían contra las rocas de aquel paseo que al bamboleo de aquellas bocas allí le llaman El Malecón…

Más que nada, que los gaditanos me consideren paisano». Sin embargo, el single que la compañía envía a la ciudad es desde el primer instante un pelotazo en Cádiz. En febrero, el Coro de La Viña lleva el estribillo en su popurrí de La Plastilina, con la letra de Antonio Martín. Burgos recuerda de qué forma, después, una noche Alejo García la pinchó en la Espuela, grabada por María Dolores Pradera.

Título: Habanera Salada

Absolutamente nadie sabe, excepto el creador de esos versos, en el momento en que se percató de lo que había parido. Pasados los años, con la dimensión y el horizonte del tiempo, si tuviera que socorrer un solo folio de los cientos de miles que ha escrito, «sería ese». No da una cifra exacta de lo que le dejaron aquellos 42 versos en derechos de creador. Y recuerda lo que le dice Felipe Campuzano, que si viviesen en Estados Unidos, viviría de Las salinas y Burgos de las Habaneras.

«Una vez fue que me movió la luz del faro, y le escribí a Cádiz un poema de amor -enseña el escritor sevillano-. Y una vez fue que Carlos Cano le puso música a aquel poema de amor, porque en la lejanía de las morenas del Tropicana habíamos recordado a la misma novia, Taza, lejana Y una vez fue que Cádiz entero se puso a cantar aquella copla». Más al sur, entre marismas, la turística Torrevieja nos espera con sus nostálgicas habaneras. Característico recuerda el balanceo de les olas, y las lletras recuerdan las colonias de ultramar. Por eso, incluyo aquí un listado de las demás partituras que tengo.

Nuestros Autores

La cantaban sin orquestas, ni bandurrias, ni bateas, más que las que los mantenían en su cabeza. Entonces, ninguno de los dos se imaginaba el alcance de lo que acababan de conseguir. Ni conjeturaba el sevillano que Cádiz le daría una calle entre El Mora y la Caleta y el título de Hijo Adoptivo.

De allí salió el ritmo interior de la habanera, una idea métrica». Aquí encontrarás las adaptaciones y arreglos para distintos instrumentos y agrupaciones que hacemos de distintas músicas populares de Andalucía. Muchos y muy diferentes se dejaron cautivar por las Habaneras, la cantaron y grabaron sus ediciones.

«Y estaríamos todo el día rascándonos la barriga en una pedazo de piscina en Beverly Hills». Ese es el resumen literario, aunque la cosa pasó de forma parecida. «Carlos Cano -fallecido en quería que hiciésemos un trabajo juntos hacía bastante tiempo», cuenta Burgos. Claro, que los viajes tienen finales inciertos. Los dos habían viajado a La Habana por su lado y ambos habían venido con los ojos llenos «no de Cuba, sino más bien de Cádiz».